De fuera vendrán…

herald_of_nassau-vianden Sí, de fuera vendrán, pero a decirte cuatro cosas. Entre las noticias bomba, los puentes y sus escapadas, y la peatonalización de la Gran Vía madrileña, las cuestiones de fondo que nos atañen quedan estos días en un muy segundo plano, que es donde se prefiere que estén para que no estropeen la fiesta. Las colas del hambre tienen que recibir un «tratamiento» navideño para no molestar demasiado, la precariedad laboral aburre y lo mismo por lo que se refiere a los muertos del Mediterráneo… en cambio las botellitas de Vega Sicilia que se ha llevado bajo manga el presidente gallego tienen «su cosa», así como picarona, y poco importa que sean una muestra más de la falta de decoro de los gobernantes.

         Es más importante que el fiscal haya conseguido paralizar el caso del Pequeño Nicolás, que como todo el mundo sabe pone en peligro la existencia misma del Estado, que la publicación en el New York Times de un artículo en el que se denuncia la pervivencia del franquismo en la España de hoy. Una obviedad para quien padece los modos de gobierno del régimen impuesto por Rajoy, y para el patriota cuartelero un insulto a la soberanía nacional, pura leyenda negra, que me extraña Rajoy no aproveche para salir a la plaza de Oriente a recibir un baño de multitudes, a modo de papamoscas entrañable y navideño. Bien es verdad que el directo no es lo suyo, pero esas cosas se pueden hacer en diferido, con pantallas supersónicas y un fondo de villancicos y marchas militares, alternando.

         El autor del reportaje se extraña de que no se hubiesen depurado las instituciones franquistas, un equivalente a la desnazificación de otros países. Ni hubo depuración ni la habrá, en la medida en que los principales beneficiarios fueron los protagonistas de la dictadura y sus directos herederos, hasta hoy. Los fantasmas del pasado son los guapetones del presente, los depredadores bancarios, los uniformados que se encargan de la represión ciudadana, los jueces que actúan más por ideología que por el sentido de equidad de unos códigos cuyo articulado se ha retorcido no para servir a la ciudadanía, sino a una ideología política claramente autoritaria.

         También se extraña el articulista de que en España no haya partidos de extrema derecha, como en Francia o en Grecia, pero no se da cuenta de que no son necesarios porque esa derecha torva y autoritaria lleva años en el gobierno, sostenida por las urnas, sus medios de comunicación y ahora mismo por el ruido permanente de las redes sociales donde se persigue a unos y se da carta blanca a otros que sí pueden amenazar, injuriar, difamar y aplaudir el terrorismo de Estado y sus consecuencias. He leído a quien pide meter bala de una vez a los subsaharianos que han saltado estos días la valla de Ceuta. La incitación al odio solo opera en un sentido. Lo que en unos se persigue, en otros se tolera y con esta tolerancia se alienta…

         Y por lo que respecta a la presunción de inocencia, lo mismo. Eso funciona para unos y no para otros, como acaba de demostrar el diario La Razón con la portada más indecente de la democracia en la que, con desprecio de la legalidad, se lincha a los muchachos detenidos de Alsasua: la prensa como órgano de propaganda del régimen y sus intereses políticos, que en este caso van del lado de la pervivencia del terrorismo. Una cosa es el respeto, escrupuloso dicen, a la ley y otra el mirar para otra parte y no atreverse a tomar partido… claro que cada cual lo toma para sí y los suyos. Me temo que en este lamentable, triste y siniestro caso, quien más fuerza tiene –policial, política, mediática–, puede imponer su versión de los hechos… de la magistratura afín al régimen para qué hablar.

         Y vuelvo al New York Times que es terreno más seguro, no vaya a ser que nos acusen de hacer apología del terrorismo. Cuando hablando de fosas y Memoria Histórica, Rajoy dijo que había que mirar hacia el futuro, hacía burla de la buena fe de los ciudadanos porque lo que estaba diciendo no es que no hay que mirar hacia el pasado, «para no generar tensión ni división», que también, sino que no hay que mirar ni para el presente ni sobre todo para ningún lado. Prietas las filas. El futuro, su futuro, no es más que una repetición de su presente: miseria y agobios vitales para unos, y medidas policiales y represivas para quien alce la voz, en beneficio de la clase social que él representa. ¿Demagogia? Sí, mucha… bonita.

Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 11.12.2016

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Raquel Tenías absuelta

Me alegro mucho de la absolución de Raquel Tenías porque su acusación me pareció siempre un abuso policial… solo que una frase de la sentencia me chirría.
Dice el juzgador: “es frecuente a la hora de valorar las declaraciones testificales de los policías tener en consideración la objetividad que en principio cabe atribuir a las mismas dada su condición de funcionarios públicos pero han de ser valoradas conforme a las reglas del criterio racional y contrastadas con los demás medios de prueba.”
Esa objetividad que en princpio cabe atribuir a los testimonios policiales “por su condición de funcionarios públicos” lo pudre todo, marca a mi juicio un desequilibrio procesal habitual, una manifiesta desigualdad ante la ley y una inseguridad juridica peligrosa dado que raras veces se contrastan esos testimonio con otros medios de prueba de imposible obtención en muchos casos… El día que vea que un policia antidistrubios es condenado por falso testimonio, cambiaré de opinión, mientras tanto seguiré pensando que lo que le pasó a Raquel Tenías nos podía haber pasado a cualquiera y que pueden hacer contigo lo que les de la gana.

 

La absolución de Iván Ramírez

 

http://www.publico.es/sociedad/ivan-ramirez-no-satisfecho-del.html

La sentencia absolutoria de Iván Ramírez demuestra que la policía miente y pone en pie atestados falsos que dan lugar a acusaciones judiciales basadas en la falsedad, como le consta de manera cumplida a la fiscalía que ejerce la acusación… otra cosa es que la magistratura se resista a ponerle coto a esa rutina perversa,  no emprenda acciones por falsedad en documento público o falso testimonio, y avale lo inverosímil. Les importa la fortaleza del Estado, no que este se sostenga en la mentira y el abuso, la arbitrariedad y la ley de la fuerza. Lo peor es que, lo mires por donde los mires, esta situación está muy lejos de remediarse y corregirse de manera política y social: es un uso social que sobrepasa las fronteras nacionales. Ni siquiera tiene la acogida mediática necesaria. Los grandes medios de comunicación avalan con su silencio o su apoyo expreso este estado de cosas. El ciudadano tiene unos derechos más frágiles e ilusorios que otra cosa, el juicio justo es una parodia. Nos conviene creer lo contrario. El adormecimiento y la indiferencia ayudan mucho.

Un tonto solemne

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Que la policía de un país esté en manos de un majadero como este solo sirve para comentar hasta que punto este es un país de mierda que no tiene enmienda. Ya era memo cuando estudiaba preuniveristario en el Colegio San Ignacio, de Pamplona, en 1966, frecuentaba algún piso del Opus (el de la calle Paulino Caballero tal vez) y su ídolo era aquel Alfredo Landa que se iba en moto y con gayumbos de pantera a Torremolinos, a los campings de las suecas. Vírgenes condecoradas y sin condecorar (todavía), santos, procesiones,  mojamas, reliquias, momias, ascos,  besuqueos… son las señas de identidad de la puerca derecha que representa Fdez., El Escachapuertas, y hacen del hecho religioso una patochada. Hace tiempo que estoy convencido de que España ha entrado en un periodo regresivo de su historia: vuelve el militarismo como vuelve disfrazado de modernidad de clase alta un nacionalcatolicismo hecho símbolo de clase. Su gobierno no es en modo alguno ni aconfesional ni mucho menos laico, en el siguen mandando, como en tiempos de Galdós, los confesionarios y las sacristías.

Menuda novedad

56646c0d07665“Oficiales del Ejército toleran la simbología fascista en sus cuarteles

Un vídeo al que ha tenido acceso ‘Público’ muestra banderas franquistas y de la División Azul en las instalaciones del Regimiento de Cazadores de Montaña América 66, los boinas verdes españoles. No solo es cuestionable eticamente: también es ilegal”

http://www.publico.es/espana/oficiales-del-ejercito-toleran-simbologia.html

Menuda novedad. Y un miembro del Opus Dei de por medio. Ambiente, ambiente. Recio. ¿Escandalizarse? Para qué. Ya no hay manera de rasgarse las vestiduras porque no quedan. Eso es lo que hay y sucita más encogimiento de hombros que otra cosa. Es la consecuencia de no haber depurado un Ejército que sigue teniendo rasgos y devociones franquistas, un régimen que no ha sido condenado de manera oficial. Cómo va a escandalizar o a preocupar eso en un país donde un homenaje al general Franco se acaba de celebrar con la protección de la policía.

Riots, riots, riots…

No queda otra… aprovechando la libertad de expresión que según el tonto malvado de Rajoy ofrece la ley Mordaza. Solo que aquí, haya o deje de haber sobrados motivos para ello, no va a haber revuelta de ninguna clase. El sistema está más blindado que nunca, el miedo se ha impuesto, hasta el peor de todos, ese que no se reconoce.

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Las torturas, una evidencia.

Captura de pantalla 2015-02-02 a las 19.30.56Severo y turbador artículo el de Alejandro Torrús hoy en Público: «España ha vivido desde 2004 más de 6.600 casos de tortura o malos tratos policiales». Algo deja claro. La tortura en España es una evidencia, algo más que una evidencia, una lacra, incómoda que invita más a soslayarla que a mirarla de frente, ya seas juez o periodista. Nadie que tenga algo de poder o se beneficie de este, sea en la gran prensa, en la universidad o en la Academia, ha escrito nada o que suponga un posicionamiento firme en contra de esa peste policial y gubernamental.

No hay «manual de la ETA» que valga. A casi dos denuncias diarias. Se dice pronto. Y lo más tremendo no son las cifras o el relato de las torturas concretas, algo vertiginoso, sí, sino una denuncia concreta: las torturas en España gozan de amplia cobertura social, mediática, judicial, institucional y médica. Sin esa complicidad las torturas no serían posibles. Todo un compendio de mala fe, cinismo, crueldad y voluntad delictiva.

El artículo de Torrús desvela una saña difícil de admitir porque hacerlo compromete. Es preferible seguir negando los hechos, no investigarlos suficientemente, recurrir al «manual de la ETA», desdeñar desde las páginas de opinión la denuncia de las torturas, cuando no tomarlas de pretexto para burlas descaradas.

Frente a lo que pueda decir de manera blandengue y penosa el magistrado Joaquín Giménez, yo me quedaré siempre, en todo caso, con lo dicho por una de las personas cuyo testimonio se recoge en el artículo: «No me cabe ninguna duda de que el Consejo General del Poder Judicial tiene perfecta constancia del uso de denuncias falsas de resistencia y atentado a la autoridad como estrategia disuasoria frente a las denuncias de malos tratos y de la tolerancia pasiva de muchos jueces por razones que no atisbo». A mí me llama la atención no ya el coraje y la valentía, sino la falta de una elemental humanidad por parte de magistrados, escritores, periodistas, juristas, médicos forenses, uniformados ante el relato inequívoco de las torturas cuya certeza viene avalada por periciales rigurosas, como las de Francisco Etxeberria.

La tradición y el lenguaje de la época

Blr5SH2CcAA8kTqUn día el ministerio de Defensa del siniestro Perico Morenés, un señorito de Neguri metido a negocios de armamento y seguridad privada, justifica lo injustificable recurriendo a la Tradición como argumento de peso –algo por cierto ya muy común–, y otro burla la Ley de Memoria Histórica remitiéndose al “lenguaje de la época” para sostener que el golpe militar de julio de 1936 fue una Cruzada de Liberación… algo que es y no es una mentira dolosa y una forma de recochineo porque, en efecto, para gente como Morenés y la casta y clase social que él representa con eficacia, ese es precisamente “el lenguaje de la época”, pero de esta.

La fotografía que ilustra esta entrada reúne Tradición y Lenguaje de la Época… y junto a ella, cientos de las publicadas en los últimos meses obtenidas en actos públicos de cargos del PP,  manifestaciones callejeras, ceremonias religiosas, procesiones ídem, desfiles y actos militares, pompas o raterías de la magistratura, actuaciones policiales, mojigangas institucinales de claro sabor a cerrado y sacristía impropias de un régimen democrático del siglo XXI… Tradición y mucho lenguaje de la Época.

En manos de maleantes (Marca España)

De manera plenamente dolosa evitan ser identificados para poder agredir de manera impune, lo que más a uniformados al servicio del Estado les acerca a los matones al servicio de quien mejor pague. Cuentan con cobertura judicial y política. Son los amos. La fuerza de la mayoría absoluta y la precaria oposición y su descrédito social. Será muy difícil desmontar este estado insidiosamente policiaco.