El asombro del mundo

foto_jose_gutierrez_solanaLa que iba a ser el asombro del mundo, según Shakespeare, era Navarra, pero no vamos a ser cicateros y también podemos admitir que lo sea España, en general, tal y como clama el maleante Montoro en su papel de visionario del nuevo milagro español. Mientras anuncian que en poco tiempo uno de cada tres pobres va a ser español, el milagro se ha producido: un mentiroso compulsivo como es Rajoy es presentado como un campeón contra la corrupción por un ministro de Justicia que no se ruboriza ante nada, cómplice de todas las infamias, si no autor o inductor de muchas de ellas, dentro y fuera de la magistratura nacional. Proclaman que hemos salido de la crisis, pero la realidad es tozuda y quien todavía conserva la capacidad de verse en el espejo, e incluso a oscuras, se da cuenta de que  cada día está más desposeído, en situación más comprometida. Y al fondo de la escena, en su trastienda paleta, la pícara Barcina le pide a la virgen (navarra) que acabe con el paro… vírgenes, santos, milagros, asombros, pobreza, fondos de inversión americanos que caen sobre las ruinas… El pintor Solana hace rato que está llamando a la puerta. No le abren.

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La pícara Barcina

Frans_Hals_008No todo van a ser malas noticias en el inacabable caso de la Pícara Barcina. La resolución del Tribunal Supremo que la protege de manera política y jurídica, e impide investigarla, tiene a cambio un lado bueno para quien está convencido de que la dedicación a la cosa pública es una forma de enriquecerse de la manera que sea y solo eso: Jauja. Vivimos en Jauja y debemos alegrarnos por ello.
Y es que el Tribunal Supremo acaba de avalar, sin un ápice de duda, algo temible: que la desvergüenza y las conductas indecorosas y asociales no son delito, materia susceptible de ser juzgada, y que, en consecuencia, si tienes poder político, económico y social puedes hacer lo que te de la gana, enriquecerte de la manera que sea, retorcer las leyes y el sistema legal, recurrir a tus iguales para que te protejan… mientras no te descubran… y si te descubren, también. En todos los establecimientos públicos de Bolivia hay colgado de manera preceptiva un cartel que dice que todos son iguales ante la ley… en España, no. Salta a la vista. (Sigue, artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 28.7.13)