Fama y popularidad

M80PANERO_2--644x362«A Leopoldo María Panero su condición de poeta maldito y marginado le ha generado fama y popularidad»… el pie de foto del diario ABC para ilustrar un artículo sobre la obra reunida del poeta, lo dice todo. Me caiga mejor o peor el Panero sobreviviente, todavía, a su propia estirpe, el titular del periódico es baboso, una vileza, una de las suyas. Quien escribe ese pie de foto,  en ese medio concreto, obvía y calla, que la condición de poeta maldito y marginado se consigue, entre otras cosas, no por voluntad propia, por maña o astucia de puesta en escena, siempre maliciada desde el rebaño o el cogollito (y en ABC lo hay), sino gracias a la línea editorial del periódico y a la mala fe deportiva de sus redactores de cultura que silencian a quienes les viene en gana, a quienes les caen mal, a quienes no son de su cuerda, a quienes dicen no… Algo tan sabido como silenciado, por miedo, por cálculo, por no ser excluído, por estar… El miedo a la inexistencia en la sociedad literaria es algo terrible.  Blanca Berasategui fue una gran maestra en estas lides y lo sigue siendo. Creó escuela, a su sombra y lejos de ella. Juan Cruz por su parte, en otra trinchera, no se queda corto y tiene el poder de decidir este sí y este no, sabiendo que quien por él no es citado, ennegritado convenientemente, no existe, haga lo que haga, no existe, porque las páginas de su periódico son un faro de la cultura oficial, nacional… e internacional. Así las cosas, es más fácil hablar de malditismo (sin concretar en qué se cifra este) que sostener que la fama y la popularidad de Panero pueden deberse a su obra literaria, primero, y a su repicada enfermedad mental, después, utilizada como reclamo del personaje más por los medios que por él mismo.

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Paisaje antes de la batalla

december_08Oportunistas como Zarzalejos que no es quieran salvar a la monarquía, sino salvarse a sí mismos y no perder comba, ser alguien al precio que sea, porque su discurso está agotado, saben que tienen fecha de caducidad. Tibios monárquicos  hasta ayer mismo que ven que un cambio de régimen puede beneficar su situación y que la República puede traer momios. Beneficiados perpetuos del régimen, socialista, aznarista, que se erigen en predicadores oficiales después de los malos tiempos después de haberse carcajeado de los apocalípticos y los catastrofistas, mientras disfrutaban de cargos oficiales y de un sistema mediático que beneficia siempre a los idoneos y silencia a los aguafiestas, y lo saben, son plenamente conscientes de cómo hacen funcionar su maquineta. Gente de orden porque a su sombra han engordado durante años y temen perder el momio si las cosas cambian. Escritores de cámara y perros de prensa a sueldo del mejor postor, siempre el mismo, el más fuerte, y que cambian no de rumbo, sino de chaqueta según quién pague, según qué beneficio se le pueda sacar a su aplauso… esta es parte de la tropa que pulula por el paisaje, antes de la batalla, mientras tú juzgas prudente escurrirte por el fondo del cuadro, como un mendigo de Brueghel, para no ser de la cuadrilla y aun así no callas porque tal vez lo tuyo sea lo de las uvas verdes o la falta de destreza o de oportunidades.