La desvergüenza

http://www.publico.es/tremending/2018/01/16/twitter-celia-villalobos-hay-pensionistas-que-estan-mas-tiempo-cobrando-la-pension-que-trabajando/

Celia Villalobos: “Hay pensionistas que están más tiempo cobrando la pensión que trabajando”

 ¿Para qué comentar lo que se comenta solo, lo que llevas tanto tiempo comentando?  Sabes que es en balde, que ellos ahí siguen con su desvergüenza, su prepotencia de parásitos sociales y su falta de empatía de clase, porque aquí se trata de una cuestión de casta y clase para encubrir el desfalco de las pensiones de jubilación. O desconocen  la realidad social del país o solo son unos maleantes. El desmantelamiento del estado social es un hecho, empezó ya hace años, de una forma me temo que irreversible. El caso de esta persona dando lecciones, con su historial de siestas, chulerías y falta de decoro en el escenario parlamentario, es tal vez el más sangrante –hoy… porque mañana más, mañana otro, no hay cuidado–.
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«No, es el mercado, amigo»

rodrigo-ratoEsa es para mí la frase más demoledora que se haya dicho y oído en toda la semana porque resume con contundencia una época. La soltó un corrupto condenado a cuatro años y seis meses de prisión (por el momento), que fue vicepresidente del Gobierno y que hace lo que le viene en gana: Rodrigo Rato. Lo dijo para coronar esta desvergüenza: «¿Sabe usted cuánto han perdido los accionistas de la banca? ¡Cien mil millones, más otros setenta mil que han puesto en ampliaciones de capital! ¿Y eso es un saqueo? No, es el mercado, amigo». Ese falsamente familiar y prepotente «amigo» final, es de chulo en barra de taberna, de guapetón, que es lo que es, y de camorrista.

El mercado al que se refiere Rato son las viviendas sociales vendidas a fondos buitres; son los servicios públicos deteriorados de manera consciente y planificada para hacerlos privados y convertirlos en empresas protegidas por el poder; son las pequeñas empresas que cerraron y nunca se han podido recuperar; es el negocio del hormigón que sigue por los mismos caminos que antes de que estallara la crisis; es el saqueo de las indemnizaciones millonarias; es la manía del cobro en dinero negro sostenida por los teóricos del fraude como fuente de la economía.

El mercado es la banca cuyo rescate estamos pagando todos los ciudadanos; es el imparable chorro de desahucios que se producen a diario; es ir convirtiendo el derecho a la vivienda protegido por la Constitución en un collarín de garrote; es el tráfico de personas y el indecente montaje de empleos precarios que benefician, y mucho, a empresarios sin escrúpulos o convencidos de que «así son las cosas», que es algo que tranquiliza mucho las conciencias. Ese es el mercado de Rato y los de su casta.

El mercado es que mientras gente como Rato ganaba fortunas con negocios y manipulaciones fraudulentas o indecorosas, una masa de ciudadanos perdía sus ahorros en tiempos que amenazaban borrasca; es que la pobreza energética es un hecho mientras que los amos de las eléctricas y los hampones a ellas arrimados se enriquecen de manera escandalosa; es que el ciudadano está siendo saqueado por todos los costados.

El mercado es una forma de vida y una de hacer política conducente al sometimiento y sumisión de una buena parte de la ciudadanía a la que se mantiene atada de pies y manos y se le arrebata, por miedo, la capacidad hasta de rechistar. Es el mercado quien gobierna este y otros países muy por encima de las urnas, puestas estas a su servicio permanente, salvo cuando de manera sorpresiva no dan como resultado el que se esperaba. El mercado es que el sistema legal está casi por completo a su servicio, o no tan casi, y lo va a estar más en el futuro, de manera que al ciudadano no le queda más remedio que acatar y dar por bueno aquello que le perjudica de manera notoria en su patrimonio y en su forma de vida. Es decir, una forma de dominación que excede en mucho lo conocido hasta ahora. Es el mercado quien sostiene al Gobierno y es el Gobierno el que hace todo lo posible para que ese sostén se mantenga. Solo así se entiende la presencia e intervención de nubes empresariales, lobbies financieros y bursátiles, en episodios puramente políticos, como acaba de suceder en Cataluña. Solo así se entiende la indecente manera en que el Gobierno ha cedido soberanía nacional a favor de multinacionales o transnacionales o sistemas económicos extranjeros y dominantes.

Es el mercado el que nos está tronzando, empobreciendo, mientras los medios de comunicación baten palmas sobre la bonanza económica, la recuperación, porque es el mercado el que los sostiene en su notoria precariedad financiera y por eso ocultan las cifras de pobreza o que desde el inicio de la crisis, y gracias al mercado, más de 2,1 millones de jóvenes han perdido su empleo. ¡Fiesta, esta noche es fiesta!… ¿No? Y el gordito Rato salta de su yate al mar del verano, porque ha sabido manejar el mercado, no como nosotros.

«¡Eso es todo amigos!», exclamaba el cerdito Porky al término de la sesión de dibujos animados –los Looney Tunes–, pero esto ni ha sido divertido ni se trata de dibujos animados, sino de un descalabro nacional.

 

«Esto no puede acabar bien nunca»

No hace falta ser Pérez Royo para suscribir lo que dice, solo olfatear el aire del tiempo, comprobar cómo ha ido creciendo el encono y la fractura social, cómo los juicios políticos son cada vez más corrientes y la ideología ha sustituido al ordenamiento jurídico y cómo se va imponiendo un modelo de estado autoritario sin complejos. Viene ya de lejos, son años de padecer ese clima sin que haya signo alguno de cambio en el horizonte, ninguno, se diga lo que se diga.

La jauría

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No, no se trata de una versión de la repulsiva manada que pasó por Pamplona, sino de esa otra jauría que sale a diario al escenario mediático a devorar lo que tenga por delante, ya sea la violación de los sanfermines o la pelea de bar de Alsasua en una madrugada de ferias pasadas por copas… o la desaparición de Diana Quer que terminó en asesinato, por no hablar de los independentistas catalanes o el informe de las torturas descalificado por quienes las avalan de continuo negándolas, y atribuyéndolas a un imaginario «manual de ETA». La jauría mediática ni descansa ni se sacia, y sale, depredadora, a diario, en radios, televisiones y páginas periodísticas haciendo rodar ese eufemismo estúpido de la posverdad que no es otra cosa que la patraña de toda la vida. Desinformar, hacer circular consignas políticas, desacreditar… mentir.

         A Diana Quer la tronzaron durante semanas, cuando ya estaba muerta, pero para la ciénaga era preferible tenerla viva, libre, a su aire, para poder echarle la mugre de la sospecha, de la leyenda urbana, del más repugnante sexismo y de una mala intención activa, por la que se cobra, y mucho, y se disfraza de rectitud de intención, siempre. Algo miserable, que en otros tiempos hubiese sido calificado de inmoral pero no ahora, porque eso ya no cuenta. La jauría calla porque tiene otras piezas de caza entre manos y, además, qué importa, eso fue hace ya mucho y estamos en tiempos de hechos efímeros, todo es volátil, sobre todo las fechorías de los más fuertes.

         Periodistas y comunicadores, independientes estos, que no dudan en condenar y ejecutar a quien ponen en sus picotas, por sí mismo o inducidos desde las cloacas gubernamentales, antes de que se cierren siquiera los sumarios, se reúnan las pruebas y se ejercite el derecho de defensa. El caso de los muchachos de Alsasua es el más sangrante. Lo que cuenta es la picota y el linchamiento, el escandalazo, la audiencia y el pasar por caja. Son muchos y casi cada medio filogubernamental cuenta con uno o con varios. No seré tan ingenuo de sostener que en medios alternativos o vagamente de izquierdas hay siempre y por sistema «angélicos del Señor», pero además de ser los menos, carecen de la fuerza de «los auténticos patriotas», los verdaderamente informados, los justicieros de las libertades…

         Hay que darles rejón a los políticos catalanes presos, hacerse jurista de barbecho al lado de los que visten toga y medallones, y han pergeñado una resolución digna de la más retorcida de las dictaduras, sin muchos precedentes y una argumentación puramente ideológica y con consecuencia políticas y de convivencia social por completo imprevisibles. Ellos, los de la jauría, se encargan de repicar hasta la saciedad que los políticos catalanes presos de una manera preventiva que da en el abuso y en el castigo sin sentencia, no son presos políticos, cuando la decisión judicial lo es, más incluso que meramente jurídica. Y su audiencia lo cree, asiente, aplaude y repica a su vez sin saber muy bien lo que dice.

La jauría nutre la conciencia y la cultura de un paisanaje lamentable que rehúsa pensar por cuenta propia y en esa condición actúa, en las urnas y fuera de ellas. Si les dices que están expandiendo un chapapote de odio, de inquina, el fermento de una antipatía social, te dirán que estás en un error, que ellos, la jauría, son paladines de la verdad, de la información, nos hacen un favor, nos quitan las legañas de los ojos del alma. Eso en el mejor de los casos, en el más común recibirás una andanada de insultos, en los que la jauría ensaya a diario, en el borde de la legalidad y dentro de la impunidad, por tanto. No se trata ya de programas basura o de prensa amarilla, sino de un sistema sórdido en el que el espectáculo anda mezclado con la voluntad de desinformación y de hacer circular doctrinas y consignas.

La jauría sale de muta, ataca y muerde, y si eres tú la víctima, date por perdido, por condenado, por ejecutado, sin derecho a apelación posible porque total para qué, eso ya es pasado y lo que cuenta es el presente, la ración de mugre del menú del día, siempre renovada.

*** Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias 6/I/2018

Vargas Llosa y el periodismo amarillo

mario-vargas-llosa--620x349Asombroso, busco en Google imágenes para ilustrar mi entrada «La jauría, pongo «periodismo amarillo» en el buscador y me sale una página entera dedicada al marqués de Vargas Llosa, muchas de las fotografías posando en casa de la Preisler. Soy de los que defienden las primeras novelas de Vargas Llosa porque no me queda más remedio, el resto, tanto lo escrito a modo de apóstol de una ideología venenosa como las apariciones en la escena de la gente guapa me dan asco. A quien por dinero se deja nombrar Copero Mayor del Reyno de Navarra no se le puede tener respeto alguno… al menos yo.

Mala fe

¿Sirve de algo decir que actúan con mala fe notoria? De nada, me temo, está todo ya muy dicho y además en balde. Noticias falsas no, por favor, ahora mentiras y patrás oficiales todas las que quieran. ¿Encogerse de hombros? ¿Y después qué? Resulta desolador contrastar el discurso político de nuestros gobernantes con el de otros países europeos. Bochornoso.

http://www.eldiario.es/politica/Cospedal-PP-noticias-Pascua-Militar_0_726527482.html

http://www.publico.es/politica/cospedal-azuza-cupula-militar-redes-nuevo-campo-batalla.html

Escarmiento

Leído en Público: «Independencia de Catalunya Oriol Junqueras seguirá en prisión por riesgo de reiteración delictiva.— El Tribunal Supremo considera que no ha abandonado el proyecto político que llevó a la Declaración Unilateral de Independencia de Catalunya, ni tampoco la vía contraria a la ley que se utilizó.

O cuando el ordenamiento jurídico se utiliza con claros fines políticos y previsibles consecuencias de futuro. El clima no puede estar ya más enrarecido. No quiero ni pensar el clamor que hubiese suscitado esa misma medida si hubiese sido tomada en sentido contrario y estuvieran en prisión todos y cada uno de los cargos públicos en activo o en situación de disponible del Partido Popular acusados de corrupción. Los condenados no están en prisión y se encuentran en situación de poder manejar sus fortunas escondidas y aquellos otros no condenados en firme lo son porque sus juicios y sentencias se demoran y demoran y demoran para auroleorlarlos de una apariencia de inocencia.

Disparate o canallada

Podría ser un embuste más, pero no lo es y menos un disparate, sino una burla canalla que va a más, que se ha institucionalizado, con la que se traga por rutina, que ni enciende ni alienta rebelión alguna: “Cuando la gente está peor de lo que estaba hace diez años, decirle que están recuperados es un disparate”

Los jueces del Régimen

780 George Grosz - 6 Cafe 1919_zpsg4jhuou4.jpg~originalResulta cuando menos preocupante –dejemos por desgaste la famosa indignación a un lado– que un  juez considere que los insultos y amenazas a la alcaldesa de Madrid no son delito, cuando en sentido contrario la persecución, represión y castigo de comentarios acerbos, o comentarios a secas, que tienen por objeto actuaciones policiales, denuncias de atropellos, políticos de la dictadura o actuales del Partido Popular es un hecho manfiesto y sangrante. Si a esto no se le llama inseguridad jurídica, no sé a qué se le puede llamar. No hablo de desigualdad o de una justicia doble, sino de una arbitariedad institucional propia de las dictaduras. ¿Habrá pensado el juez en el descrédito de la magistratura o en las consecuencias de esa impunidad para el clima de violencia que va reinando? Me temo que le de igual.