La absolución de Iván Ramírez

 

http://www.publico.es/sociedad/ivan-ramirez-no-satisfecho-del.html

La sentencia absolutoria de Iván Ramírez demuestra que la policía miente y pone en pie atestados falsos que dan lugar a acusaciones judiciales basadas en la falsedad, como le consta de manera cumplida a la fiscalía que ejerce la acusación… otra cosa es que la magistratura se resista a ponerle coto a esa rutina perversa,  no emprenda acciones por falsedad en documento público o falso testimonio, y avale lo inverosímil. Les importa la fortaleza del Estado, no que este se sostenga en la mentira y el abuso, la arbitrariedad y la ley de la fuerza. Lo peor es que, lo mires por donde los mires, esta situación está muy lejos de remediarse y corregirse de manera política y social: es un uso social que sobrepasa las fronteras nacionales. Ni siquiera tiene la acogida mediática necesaria. Los grandes medios de comunicación avalan con su silencio o su apoyo expreso este estado de cosas. El ciudadano tiene unos derechos más frágiles e ilusorios que otra cosa, el juicio justo es una parodia. Nos conviene creer lo contrario. El adormecimiento y la indiferencia ayudan mucho.

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Felipe González, según Javier Ortiz

felipe01b_galeria_landscapeY gracias a Doppel Gänger

Compartido públicamente.  –  Ayer a la(s) 21:10

Javier Ortiz trazó este perfil de Felipe González allá por 1.996:

Felipe González: el hombre que necesitaban

Una revista argentina de gran tirada me pidió, allá por 1996, que trazara un “perfil” de Felipe González. Éste es el texto que les envié y que publicaron.

A comienzos de los años 60, el Pentágono ya era consciente de que el régimen de Franco difícilmente sobreviviría a su sangriento fundador. Según sabemos hoy gracias a la desclasificación de los documentos oficiales norteamericanos de la época, Washington comprendió que era necesario ir preparando una sucesión al franquismo que no pusiera en peligro los intereses norteamericanos en España, país de primera importancia estratégica de cara al Mediterráneo.
Trazó un plan. Sin prisas. No se trataba de ponerlo en práctica de inmediato. Habló con sus socios socialdemócratas europeos: con los alemanes, con los italianos, con los suecos, con los franceses. Fijaron en comandita un retrato-robot del partido y del líder que les hacía falta para conseguir que, cuando no quedara otro remedio, en España pudiera cambiar todo y todo siguiera igual, según la máxima lampedusiana.
Entretanto, su hombre se paseaba por Lovaina (Bélgica) en busca de patronazgo.
Había nacido en Sevilla el 5 de marzo de 1942 y pasado una infancia y una primera juventud sin sobresaltos. Antifranquista, se había cuidado de disimularlo. La Policía política no encontró nada molesto en él, básicamente porque él no hizo nada que pudiera molestarla. Con los libros de Derecho aún bajo el brazo, marchó a Bélgica. «Si la democracia cristiana europea le hubiera ofrecido una beca, se habría hecho democristiano», dice quien ejercía entonces de responsable de las Juventudes Obreras Católicas en Lovaina. Fue la socialdemocracia alemana la que reparó en él, y se hizo socialista. En 1962 entró en las Juventudes Socialistas. Y dos años después, en el PSOE.
Llegaba a su término la década de los 60 cuando el núcleo de estudiantes de Madrid con los que González trabó pronto contacto acudió a la Embajada de los EEUU en la capital de España a ofrecer sus servicios para combatir «contra la creciente influencia comunista en la Universidad», según consta en un mensaje reservado –hoy público– que la legación diplomática estadounidense remitió de inmediato a sus jefes. Washington decidió apoyarles de cara a una meta más amplia: acabar con la vieja y anquilosada dirección del socialismo español y ponerla en sus manos. El objetivo lo lograron en 1974, en el Congreso que el PSOE celebra en Suresnes, cerca de París.
A partir de ese momento, la maquinaria de la poderosa socialdemocracia europea, con respaldo norteamericano, se pone a la obra. Dedica ingentes cantidades de dinero a promocionar al nuevo PSOE y a su líder. Lo pasea por Europa y consigue que en España la Policía no estorbe sus actividades. Cuando Franco muere, el tinglado aún no está del todo a punto, pero sí lo suficientemente rodado. González se aprovecha de las debilidades del Partido Comunista de España, dispuesto a cualquier cosa para conseguir su legalización, y lo embarca en la empresa de la reforma del régimen franquista. En las primeras elecciones dignas de ese nombre –pero que se celebran cuando aún algunos partidos políticos siguen en la ilegalidad–, el PSOE de González queda en segundo lugar, por detrás del partido de los franquistas reconvertidos en demócratas, pero el PCE queda prácticamente fuera de juego. En 1982, González logra vencer y obtiene mayoría absoluta: es la culminación de lo planeado más de veinte años atrás.
Lo ocurrido durante los casi 14 años posteriores de Gobierno felipista es sabido: España culmina su integración en la OTAN, entra en la CE (ahora UE) y se adhiere plenamente a las doctrinas económicas imperantes en los organismos internacionales del ramo: FMI, OCDE, Banco Mundial, etc. La modernización del país, real, conduce a la desindustrialización y al paro creciente. El PSOE se instala entre banqueros y especuladores, convirtiendo el monetarismo en dogma de fe. Arrogante, cree que puede acabar con el terrorismo de ETA por la vía rápida y pone en marcha los GAL, nombre que encubre el terrorismo de Estado y que certifica la muerte de 28 personas, algunas ajenas a ETA, secuestradas o asesinadas por error.
Algunos han creído ver en todo ello un proceso de degeneración: del socialismo juvenil al neoliberalismo rampante. No hay tal. «El Poder no corrompe; sólo desenmascara»: la observación de Rubén Blades encaja a la perfección referida a González. De joven fue ambicioso, marrullero, simpático, guapo, listo, nulamente escrupuloso, sin principios, visceralmente anticomunista. Con el tiempo se ha hecho más viejo y menos simpático. En todo lo demás, sigue siendo exactamente el mismo.

http://www.javierortiz.net/ant/ortizestevez/PROLOGOS/fgonzalez.htm

¿Indocumentado o granuja?

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O las dos cosas. Quién sabe.  Lo que sí me gustaría saber es cuál es la opinión de Pedro Morenés, ministro de Defensa, sobre este asunto, el de los insultos de un uniformado a autoridades civiles que ostentan sus cargos por la fuerza de las urnas. Es de desear que el Gobierno de Navarra interponga una acción judicial contra ese uniformado, aunque sabiendo que este es el país de las dos medidas y de la impunidad más absoluta para los franquistas y sus herederos, es más que posible que esa acción se resolviera estimando que el Chicharro ha actuado en uso del derecho de libertad de expresión, el mismo que a ti no te asiste si se te ocurre mentarle a la madre.

Editorial del Diario de Noticias, de Navarra.

El abrazo

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Como no sea el de Judas… me parece imposible dar siquiera la mano a la gentuza –excluyo por el momento a Joan Genovés*… pero, carajo,  a lo que obliga el mercado del arte– que aparece feliz en la fotografía, que se lo den entre ellos, para los que no somos de su banda ese abrazo es el del oso. Esos gestos ya no son creíbles, son pamemas. Esa gente no cree en abrazos conciliatorios o no en otros que en aquellos que puedan manetener sometido al abrazado… Esa gente solo cree en el abrazo de la ventaja económica, el de clase, como no sea a eso a lo que se refiere Genovés, claro que es posible que haya vivido en Babia estos últimos años y no se haya enterado de lo que han hecho, de dejado de hacer, e impedido hacer a otros, los maleantes que aparecen satisfechos en la foto para quienes la política derivada de esos abrazos ha supuesto un enriquecimiento personal indecoroso.

* Tal vez porque para mí sigue teniendo el prestigio de la obra realizada.

Cacería policial

http://www.publico.es/politica/numero-policia-quiere-detener-periodista.html

Lo propio de un régimen policiaco, No se trata de la defensa legítima de derechos, sino del acoso a quien publica información incómoda sobre las trastiendas del régimen. Esto no es más que el comienzo. Libertad vigilada la nuestra.