La pícara Barcina

Frans_Hals_008No todo van a ser malas noticias en el inacabable caso de la Pícara Barcina. La resolución del Tribunal Supremo que la protege de manera política y jurídica, e impide investigarla, tiene a cambio un lado bueno para quien está convencido de que la dedicación a la cosa pública es una forma de enriquecerse de la manera que sea y solo eso: Jauja. Vivimos en Jauja y debemos alegrarnos por ello.
Y es que el Tribunal Supremo acaba de avalar, sin un ápice de duda, algo temible: que la desvergüenza y las conductas indecorosas y asociales no son delito, materia susceptible de ser juzgada, y que, en consecuencia, si tienes poder político, económico y social puedes hacer lo que te de la gana, enriquecerte de la manera que sea, retorcer las leyes y el sistema legal, recurrir a tus iguales para que te protejan… mientras no te descubran… y si te descubren, también. En todos los establecimientos públicos de Bolivia hay colgado de manera preceptiva un cartel que dice que todos son iguales ante la ley… en España, no. Salta a la vista. (Sigue, artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 28.7.13)

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Cuestión de fe

yolanda en clausura con monjaLo diga o lo deje de decir el fiscal del Tribunal Supremo que se ocupa del caso de la Barcina, en la devolución de dietas (¿todas?) indebidas cobradas por ella en la Can no hay buena fe alguna, sino una tosca triquiñuela de picapleitos. En la devolución de las dietas no hay más que mala fe procesal, una actuación ad cautelam para el caso en que fuese necesario esgrimir la atenuante de reparación del daño causado. Buena fe no, mala, pésima fe.
El fiscal omite de manera trapacera, porque le conviene, que ese gesto de mala comedia procesal no hubiese tenido lugar de no haberse, no ya denunciado el hecho abusivo, sino emprendido una activa campaña en pos de una investigación en profundidad de lo sucedido con las dietas, los consejos y las trampas de la Can. De no haber actuado Kontuz, la ciudadanía seguiría en la inopia. (Sigue… Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 21.7.13)

No nos vamos a disculpar… se disculpan.

No hemos cobrado… han cobrado, porque estaban en el negocio, porque para ellos la gobernanza del país es un negocio colosal.
Extraño país ese cuyos gobernantes carecen de la menor credibilidad, que mienten y amagan y envidan como tahúres de baja estofa, y en el que la única certeza de lo que sucede está en manos de un maleante… entre malhechores anda el juego.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/07/16/actualidad/1373948466_710909.html

Divagación sanferminera

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No es lo mismo vivir los Sanfermines a pie de calle que verlos desde lejos, poco menos que al paso en la mínima pantalla de un televisor oriental verde pistacho, en el puesto de un mercado donde venden copias fraudulentas de películas, y unido al coro de boquiabiertos originarios andinos que miran y no dicen nada. Sí, esas imágenes del Encierro les resultan asombrosas, otras también.

Bien, así las cosas y para resultar original, hoy escribiré de lo que nadie ha escrito durante esta última semana, con más seso y oportunidad que yo mismo: Pamplona y sus fiestas como una rara Meca, un lugar de peregrinación en el que, al parecer, todo, cualquier exceso es posible y está permitido. Incluso le puedes partir la cara a quien te plazca si no te detienen. Pamplona convertida en el espacio de la bacanal. Me resisto a creer que sea eso y solo eso. El no pasarse es algo que se sabe y no solo porque sea una ley de la tribu.

Me estomagan los teóricos de la fiesta, los del recio y apretado discurrir, los que saben lo que es la fiesta y lo que no, y me lo cuentan, los que escriben de ella para que el Ayuntamiento les pague algo, los que toman el exceso de vino (cuando se bebía) y sol por los Misterios de Eleusis y confunden la resaca de barreno y el andar a uvas sordas y bizco de manos con la revelación mística, la epifanía, el estado de gracia y toda la faramalla medio esotérica que acompaña a ese discurso espeso, pero tan común hace tiempo. (Sigue… artículo publicado en los periódicos del Diario de Noticias, 14.7.13, aquí enlazado)

Un toro independentista

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111798-350x200Al margen de la vieja y bárbara copla festiva que la imagen de esa poncia de pocas luces, y probada mala intención, escapando de un toro,  y de la falta de piedad que por lo menos a mí me suscita (si quiero ser sincero), la investigación que se propone el gobierno de Navarra en torno a ese incidente de bobería y fachenda institucional, es más que probable que concluya con que el toro estaba tan vendido al nacionalismo vasco y a la ETA como lo está la jueza que se ocupa del saqueo perpetrado por la Barcina y su casta.

El vuelo de Evo

1373122180_0Imagino que allí, con cohete sanferminero de por medio o sin él, con ikurriñas o sin ellas, el vuelo del presidente Evo Morales habrá empezado a ser agua pasada, pero aquí desde donde escribo, no, ni mucho menos. El agravio, estratégica y perfectamente planificado, contra el presidente de Bolivia es algo vigente y lo va a seguir siendo en los próximos meses. Esta historia no ha acabado ni para el MAS, el movimiento que sostiene a Morales, ni para la oposición.
Atropello, acto de hostigamiento y de desprecio, atentado criminal, vergüenza, trato intolerable, prepotencia y alarde de doble moral, imperio de la fuerza contra el de la legalidad… A gustos.
El otro día le escuche a Evo Morales contar lo que sucedió en Viena cuando el embajador español se acercó al avión presidencial boliviano en compañía de dos funcionarios y pidió registrar el avión. Petición que le fue denegada. Más tarde solicitó subir a bordo para “ver el avión”, como quien ve el chalet y tomarse de paso un cafecito, algo que le fue denegado porque su intención marujona de husmear estaba clara, y finalmente el embajador español le dijo a Morales que tenía al habla al ministro de asuntos exteriores, a lo que el presidente boliviano respondió que si alguien quería hablar con él, que fuera el presidente de gobierno, Rajoy. No hubo caso. (Sigue, artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 7.7.13, aquí enlazado)