El secuestro de Bárcenas

Un maleante financiero tiene secuestrada la vida política de un país que gira a su alrededor de manera vertiginosa. Eso no va con quienes detentan el poder y lo tuvieron a sueldo (mintieron de nuevo) hasta que el Bárcenas, alguien de verdad peligroso, y sus papeles, juntos o por separado, entraron en escena. Y luego mentira sobre mentira, en todo, en las perspectivas económicas, en el alcance de la corrupción de su partido, el PP, hecho negocio de altos vuelos, en las perspectivas de una regulación legal que paralice los desahucios, y más mentiras, y querellas como estocadas de esgrima y la ciudadanía al deporte nacional: el aguante (alta competición), ¡eup!
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Interior y la Guardia Civil harán “comprobaciones” sobre el ‘caso Hellín’
“¡Marchando una de agua de cerrajas!” o a la espera de que a las ranas les salga pelo. Esta es la garantía absoluta de que no se llegará a nada, a otra nube de humo, a que el Hellín oficie, como mucho, de chivo expiatorio durante un rato, de que no se toque a sus protectores del pasado y del presente. Las cloacas del CNI, Ministerio del Interior y Presidencia de Gobierno de toda la Transición son intocables.